El tiempo de los regalos
Comentarios desactivadosenero 3, 2012 by Nhue Concierge
En esta época, usted como tantos otros, probablemente tendrá abarrotado su buzón o carpetas de correo electrónico, con guías de regalos y catálogos. Grandes catálogos donde nos intentan convencer de los beneficios que puede tener para nosotros este o aquel producto, que alguien, en algún sitio garantiza nos hará cantar esta temporada Navideña que nos abandona.
¿Podemos presentarle alguna alternativa? Tal vez sí. Una guía de experiencias diseñadas para forjar las memorias que durará más tiempo que cualquier tendencia de moda o el aparatito vanguardista.
¿Son regalos convencionales? No. Usted, no podrá jugar con ellos cuando los saque de la caja, pero probablemente ofrecen algo para esperar con impaciencia su llegada. Siéntase libre de escoger su propia aventura, no regale unas vacaciones, cree experiencias con sus seres más queridos, perdurables en el tiempo, que incluyan una dosis de ilusión, unos gramos de sueños y una gran cantidad de bienestar.
Nos hemos puesto manos a la obra y hemos enviado a nuestro director de viajes a que nos informe de ese lugar que despierte poco a poco cada uno de nuestros cinco sentidos.
Nuestro destino, la ciudad del embrujo. Donde cada rincón tiene historia, la vida es tranquila y poco a poco se avivan los sentidos por el olor de sus calles a incienso y especias, las nítidas melodias de una guitarra que se escucha de fondo, un arco que nos detiene en el tiempo, que esconde y nos invita a pasear por callejuelas, a través de los siglos, que suben y bajan donde el sol nunca da, que se estrechan y se ensanchan para descubrirnos de nuevo el sol y el gentío de una plaza llena de naranjos, donde buscar luz, aire freco, descanso y saborear una taza de té. Esto es Granada y si se viaja a ella para visitar la Alhambra, se corre el riesgo de salir de la ciudad sin ni siquiera haber entrado en ella.
Granada es una ciudad que pide ser paseada, pero la forma más emocionante de entrar en ella es perdiéndose por sus estrechas y tentadoras callejuelas. Pero porque no darnos un lujo y disfrutar de su magia a bordo de un coche vitange, un Hurtan, de la casa. Un recorrido por la Carrera de la Virgen, la entrañable Puerta Real, la Calle Reyes Católicos, y la avenida de ecos modernistas, la Gran Vía de Colón. Adentrarnos en el antiguo barrio árabe, despacito, para deleitarnos de cada rincón. Llegar al Mirador de Aixa para degustar un suculento menú granadino a la luz de las velas y el susurro del agua, para quedarnos sin aliento al levantar la vista y vislumbrar como la Alhambra parece un holograma proyectado por la luna.
Y la magía puede continuar con un espéctaculo de folklore gitano en exclusiva, en una cueva pequeñita, la de La Pili, que si le insistimos un poco nos deja pasar y si se arranca disfrutar de una zambra de las de toda la vida.
Es recomendable emprender la peregrinación a la Alhambra después de haber degustado la ciudad. Hay dos maneras de conocer la Alhambra: por tierra y aire. Dos modos de mirarla y entenderla. Gozar, entonces sí, del recinto nazarí y reconocer a vista de pájaro los lugares que se han recorrido a pie.
Solamente permítanme un consejo, acuérdese de guardar su historia particular donde los Reyes Magos puedan encontrarla.
Beatriz Peña
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