Bajo el sol de la Toscana
Comentarios desactivadosmarzo 24, 2012 by Nhue Concierge

Escenario que ha fascinado a visitantes e inspirado artistas durante siglos. Musa de Miguel Ángel, Malaperta, Da Vincci, Botticeli, Begnini o Srephenie Meyer, Christian Morgenstern, entre otros muchos
Situada en el centro de Italia, su belleza se extiende desde los Apeninos hasta el Mar de Tirreo. La Toscana se diría que ha sido creada solo para ser contemplada, un tándem perfecto entre naturaleza y arte. Como en una obra maestra del Renacimiento, sus viñas, cipreses, pastos, olivos… recrean una armonía deliberada.
Una Toscana auténtica y bucólica, que vale la pena disfrutar y fotografiar. Un fascinante viaje, por el Valle d´Orcia, que nos transporta a una época sin tiempo, recorriendo localidades amuralladas y colinas tapizadas de prados y campos de trigo salpicados de villas, descubriendo una tradición vinícola, prados, casas solariegas y un pasado glorioso de ciudades amuralladas. La imponente Catedral que domina la ciudad de Siena será el broche de oro a un periplo sin igual que comienza con los primeros rayos de sol, a lomos de un Cavallino Rampante rojo, en Montepulziano.
Idílico pueblo erigido sobre las colinas de una tierra fortificada. Destino elegido para rodar parte de Luna Nueva. La majestuosa iglesia de San Biagio, a los pies de la ciudad, nos da la bienvenida y nos invita a adentrarnos al interior de las murallas, para pasear por sus estrechas y empinadas callejuelas salteadas de palacios renacentistas, que esconden fastuosas bodegas desde hace siglos. Todas ellas atravesadas por la larguísima Vía del Corso que de derecha a izquierda, de norte a sur conduce a cualquier lugar de la ciudad. No podemos dejar pasar la oportunidad de coronar una de las torres del Palazzo de Comunale, y avistar en el horizonte la ciudad de Siena.
Para reponer fuerzas, nada mejor que hacer un alto en el camino en el Caffè Poliziano. Un bar, con salón de té y restaurante, del siglo XIX, decorado estilo “Art Decó”, donde la gente del lugar y del buen vivir se dan cita para saborear unos placenteros momentos de paz frente a una copa del laureado vino Nobile di Montepulciano.
Siguiendo la carretera 146 a unos 13 Km. Descubrimos una pequeña joya situada en el corazón de la Toscana, Pienza. Ciudad Concebida por Pio II, en un ideal de pueblo Renacentista. Cuenta la leyenda que este le encargo el proyecto al afamado arquitecto de la época, Rossellino, y que cuando vio a lo que ascendía el proyecto se puso furioso, si bien toda esta rabia se disipo cuando llegó y descubrió las maravillas que se habían levantado.
Nos invita a pasar La Porta al Ciglio, para tomar el Corso Rosellino hasta la deliciosa Piazza Pio II, sobre la que se erige una espectacular iglesia Renacentista y el edificio del ayuntamiento, que juntos crean un conjunto arquitectónico maravilloso, que nos hará entender el concepto de “ciudad ideal”.
Para empezar a percibir la armonía perfecta que domina esta tierra, con el encanto del paladar, la luminosidad de los campos cultivados y las obras maestras del Arte que alberga, es parada obligatoria sentarnos a tomar aire en el jardín del suntuoso Palacio Piccolomini, y transportarnos a tiempos pasados mientras observamos un prodigio de riqueza artística, legado histórico y deleitarnos con una magnífica panorámica del Valle de Orcia descubriendo colinas suaves, negras siluetas de cipreses, casas esparcidas entre viñedos y olivares. 
Seguimos nuestro camino y se confirma nuestro presagio. Llegamos a en San Quiricio d´Orcia, donde comprendemos porque el Valle esta considerado Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad. Ciudad pequeñita, antigua y cargada de historia, famosa por su azafrán y su mármol travertino. La ciudad aún conserva una estructura fortificada, que entre sus murallas esconde reliquias arquitectónicas como el Palacio Chigison y la Collegiata románica. Para descansar, sentarnos el delicado jardín de La Trattoria al Vecchio Forno, frente a un plato de pici acompañado de una copa de Rosso de Montalcino .Adelantamos camino por la Via Cassina, para llegar al atardecer al pequeño pueblo de Bagno Vignoni y completar la última etapa de una intensa jornada. Su simple contemplación resulta una experiencia fascinante. El pueblo se recoge alrededor del estanque de piedra, donde se han bañado emperadores, cardenales, peregrinos y santas.
Hoy nos toca a nosotros hacer una inmersión reconfortante en un oasis de bienestar, en el spa del famoso hotel Adeler Termae, y disfrutar horas admirando la Rocca d´Orcia y la silueta del Castillo de Ripa d´Orcia, mientras dejamos perder los sentidos. Después podemos regalarnos un buen solomillo de ternera, considerada la mejor de la región.
Cuando hemos terminado de mimar cuerpo y mente, seguimos nuestra ruta por la carretera 323. De pronto, en el escenario de una campiña rodeada por colinas bajas, nos sorprende una espléndida iglesia románica. La Abadía de San Antimo, según la leyenda fue fundada por Carlomagno. La Abadía es uno de los más preciosos ejemplos de arquitectura monástica medieval. En este punto conviene abandonarse a un ritmo pausado y contemplar el entorno privilegiado que nos embauca.
Hasta el s XII los abades de San Antimo eran los más poderosos señores feudales del territorio de Siena. Bajo su dominio se encontraba Montalcino, siguiente pueblo hacía el que nos dirigimos entre viñas y casas rurales. Observamos una de las estampas más bonitas que puedan ser contempladas en esta comarca, la unión de rosas y viña. Cuentan por estas tierras que si la rosa se amustia es porque está enferma la uva y hay que curarla. Montalcino cautiva desde que se vislumbra su enorme fortaleza y sus murallas en lo alto de una colina. Su altivez y hedonismo se difunde por toda la ciudad, que aparece como un centro urbano medieval perfectamente conservado y armónico: de la fortaleza a las calles que siguen la estructura alargada de la colina, y de la catedral a las iglesias que surgen en el perímetro de la muralla.
A los pies de la ciudad se extiende tres mil hectáreas de viñedos que la rodean y que es su principal orgullo, de la que sale el emperador de los vinos tintos, el brunello de Montalcino.
Y ¿Dónde alojarnos en pleno corazón de esta apacible tierra? El exclusivo y coqueto hotel La Tenuta nos abre sus puertas. Una mezcla de encanto e historia se perciben en cada una de sus 10 lujosas suites, que aún conserva las características típicas de la región con un ambiente cálido y acogedor. Una simbiosis única entre lo que fue y lo que es. La opción perfecta para, por unos días, disfrutar de la vida a ritmo lento.
Retomamos la Via Cassina y a la altura de Buonconvento tomamos la carretera 451, que atraviesa la laureada Crete Senesi en dirección a Siena, el “desierto desnudo” de la Toscana, una extención de color ocre, sombrío, con pequeñas aldeas que asoman en las crestas de sus colinas. Por el camino visitamos la Abadía de Monte Oliveto Maggiore, uno de los monumentos más interesantes de toda la Toscana, por su historia y obras Maestras.
A la altura de Asciano tomamos la carretera 438 y nos sumergimos en el corazón de las Crete Senesi. Al sur, el Monte Amiata, oculto entre castaños. El silencio de la tarde se abre paso y nos embulle. Empezamos a intuir sombras vagas.
Observamos un cerro donde se levantan un grupo de casas entre arboles. Desde este lugar Siena es el espejismo de una ciudad ficticia, como en una pintura del Renacimiento. Hemos llegado a la “Pompeya Medieval”, Siena, el broche de oro de nuestro periplo por la Toscana. Nos recibe en pleno atardecer. La Piazza del Campo nos atrae como un imán y nos deja sin palabras ante impresionante belleza. Rememoraremos paisajes que nos han deleitado la vista: son las mismas que en los cuadros de Simoe Marina, Ambrogio Lorenzetti o Sasseta.
Y como colofón a una estancia deliciosa alojarnos en el Hotel Cetosa Di Maggiano, antiguo convento dividida en 17 elegantes habitaciones únicas, antiguas celdas del monasterio. totalmente remodeladas y equipadas con mobiliario de la época.
Además, cuenta con un exclusivo restaurante al aire libre, II Cantom desde el que podremos ver los jardines que rodean el Monasterio, al mismo tiempo que disfrutas de la mejor cocina de la región con ingredientes de la zona. Los elegantes salones interiores, rodeados de castaños y viñedos, serán el lugar ideal para desconectar y sumergirnos en una buena lectura.
¿Ya lo ha visto todo? Súbase al coche y trace su propio camino: Florencia, Lucca, Grosseto, Arezo, Livorno… ¿Cuál será su próxima parada?.
Beatriz Peña
Category VIAJES N&C | Tags: Arezo, arte, cultura, diseño, elegantes, exclusivo, excursion, experiencia, Florencia, Grosseto, Livorno, Lucca, lujo, Luna Nueva, relax, Siena, spa, Toscana, tours, unico, Valle, viaje, viñedos, vino
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